Apartamentos El Pozo fueron antaño dos pequeñas casas individuales: Casa Chirón y Casa Pepita. Mientras que en Casa Pepita hubo gente hasta cerca de los 80, Casa Chirón ha permanecido vacía durante casi un siglo, utilizada como pesebre, corral y almacén. En el pueblo hay un gran recuerdo acerca de Casa Pepita porque su última inquilina era una gran costurera y enseñó dicho arte a muchas de las zagalas del pueblo. El nombre de esta unión de casas viene por el pozo de nieve que conserva en su bodega y que está perfectamente visible a través del cristal en el suelo del patio de entrada. Pertenecen a nuestra familia desde hace mas de una generación y en la restauración hemos querido, por un lado, respetar la utilización de materiales nobles (piedra, forja, madera) y el estilo de construcción tradicional, y por otro dotarla de todas las comodidades que ofrece la tecnología, poniendo mucho cuidado en los detalles, haciendo hincapié en la belleza de la sencillez y valorando por encima de todo la calidad y la habitabilidad. Todo esto ha dado como resultado unos apartamentos muy acogedores pero nada recargados, bañados de luz natural, con un mobiliario funcional y coqueto, donde prima el estilo “rústico” combinado con pequeños toques diferentes. Las tradicionales cocinas de madera de roble, los entramados de vigas de pino, los suelos tarimados, armonizan a la perfección en nuestros apartamentos con camas confortables, baños pulcros e higiénicos y todos los servicios que puedas necesitar en tus días de relax. Y sobre todo limpios, muy muy limpios, porque sabemos que en una casa acicalada, lustrosa e impecable se descansa mucho mejor.
